Las librerias de hoy….. ¿tendrán un mañana?

En los últimos tiempos la crisis ha causado estragos en nuestra querida España.
Todos los sectores han sido golpeados por la maza de demolición económica; el sector editorial no ha sido ajeno a este fenómeno y todos sus integrantes sufren sus consecuencias en mayor o menor medida.

Hace unos días una persona del gremio me comentaba que en bastantes librerías (principalmente pequeños) hay días en que no entran más de 5 personas, y no todas compran. Con esos datos, el panorama que se avecina es muy similar al que vivimos, con cierres y más cierres de establecimientos.

Si nos fijamos en las grandes superficies con venta de libros, están vendiendo la tercera parte de lo que era habitual; si nos fijamos en la editoriales, bueno, las que no han tenido que echar ya el cierre, siguen a delante en muchos casos con las campañas de texto, Navidad, verano, o éxitos editoriales puntuales.

El panorama a día de hoy es bastante desalentador, pero si miramos más allá, en el medio plazo, una vez finalizada la crisis, ¿cómo será el panorama?

Teniendo en cuenta los estudios y tendencias de mercado, el libro digital vivirá un espectacular crecimiento en los próximos años, una realidad para la que la mayor parte de las librerías de este país no se están preparando.

Actualmente el librero ve en el entorno digital un enemigo acérrimo, una amenaza a su negocio por el cual no quiere apostar, y de cierta manera, tienen razón.
Para poder comenzar a vender digital, el librero tiene que disponer de una web, a través de la cual ofrecer los contenidos, a día de hoy limitados y caros, que conducen al lector hacia el maravilloso mundo de las descargar ilegales, ya que el coste 0 € es más asumible que 15 0 18 €. Seguimos sin una política de precios realista y adaptada al nuevo mercado, como se hace en Estados Unidos con un gran éxito.
El esquema de distribución digital ha intentado clonar a la actual distribución, ya de por si obsoleta; craso error.
Hubiera sido mucho más sencillo establecer unos estandares informáticos, de conectividad a traves de interfaces, protocolos de pago…. para que el librero conectara directamente con el servidor de la editorial y ofreciera a su cliente el contenido deseado, en lugar de tener que hacerlo a través de una plataforma que no aporta en absoluto valor añadido y que resta un interesante porcentaje del beneficio de la venta al libero. ¿No existen asociaciones y gremios de libreros y editores? ¿a qué se han dedicado todo este tiempo?; por el poco trato que he tenido con ellos, puedo afirmar que se han dedicado a mirarse el ombligo y mirar por su propio interés en lugar de mirar por la supervivencia y desarrollo del sector y los miembros que lo componen.

Una librería juega con la ventaja de tener una clientela cautiva y muy fiel. Con una cadena de distribución y valor adecuado, el libero se preocuparía por migar progresivamente a sus cliente a contenidos digitales que descargarían bien a través de su propia web o en puntos de descarga en la librería, como existe en Estados Unidos.

No se ha tenido en cuenta al librero como último agente de la cadena, agente que hasta la entrada de las grandes superficies era quien realizaba prácticamente la totalidad de ventas.

Si los propios libreros no optan por coger al toro por los cuernos y prepararse para el futuro, este se presenta de un color azul oscuro, casi negro..

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